Guillermo Jiménez Ruiz – Claramente, sí.

En el Derecho común español (Código Civil) las legítimas son sagradas. La legítima es una parte del patrimonio de una persona que, obligatoriamente por ley y aún en contra de su voluntad, necesariamente debe corresponder a determinadas personas a su fallecimiento.

En síntesis, la legítima de la herencia es la siguiente:

a) Existiendo hijos y descendientes, 2/3 partes del total patrimonio hereditario (art. 808 CC y 823 CC), que deberán distribuirse obligatoriamente de la siguiente manera: 1/3 por partes iguales entre todos los hijos o sus descendientes (legítima estricta) y 1/3 necesariamente para todos o alguno de los hijos os descendientes por partes iguales o en la proporción que determine el testador (mejora).

b) En ausencia de hijos, la legítima de los padres será el 50% del total patrimonio hereditario (art. 809 CC), salvo que el causante tenga cónyuge, que será 1/3.

c) Cónyuge al momento del fallecimiento: si existen hijos o descendientes, tendrá derecho al usufructo del tercio de mejora de la herencia (art. 834 CC), si sólo existieran padres o ascendientes, usufructo sobre la mitad de la herencia (art. 837 CC) y si no existieran ni descendientes ni ascendientes, el usufructo de 2/3 de la herencia (art. 838 CC).

No obstante, el derecho a la legítima puede entrar en conflicto con el derecho de cualquier persona a donar sus bienes a quién quiera. Llevado al extremo, el testador podría donar todos sus bienes a uno de sus hijos en perjuicio del resto (de su legítima), de tal forma que no tuviera patrimonio a su fallecimiento y, por tanto, a priori nada que repartir como herencia.

Para evitar que por la vía de la donación se pueda perjudicar la legítima (que es un derecho siempre prevalente), existen en nuestro Derecho tres instituciones distintas:

a) Computación (art. 818 CC): para fijar la legítima se considerarán contablemente todos los bienes existentes al fallecimiento de una persona y las donaciones que hubiera realizado en vida. Es decir, las donaciones realizadas en vida se suman numéricamente (por su valor actualizado) en el inventario que servirá de base para determinar los porcentajes de legítima aplicables en cada caso. Pero esto no quiere decir que las donaciones sean anuladas (son, en principio, válidas) ni que deban retornarse los bienes recibidos en donación. Es sólo una “reunión ficticia”, una operación de inventario.

Como dice la Sentencia del Tribunal Supremo, Sala Primera, de lo Civil, de 17 Mar. 1989:

“(…) para determinar el importe de las legítimas, y saber lo que se puede o no recibir por testamento (arts. 636 y 654 CC) haya de tenerse en cuenta no sólo el valor neto de los bienes que quedaron a la muerte del testador, sino también las transmisiones gratuitas realizadas inter vivos (reunión ficticia del donatum y el relictum), cuyo valor contable representará el activo de la herencia, y del que no pueden excluirse ninguna de las donaciones efectuadas, ya lo hayan sido a legitimarios, no legitimarios o extraños (según determina el art. 818.2 CC)”

En el mismo sentido, por todas, Audiencia Provincial de Alicante, Sección 9ª, Sentencia 129/2016 de 18 Mar. 2016, Rec. 660/2015, Audiencia Provincial de Asturias, Sección 7ª, Sentencia 422/2015 de 19 Nov. 2015, Rec. 454/2015 Audiencia Provincial de Madrid, Sección 14ª, Sentencia 263/2015 de 28 Sep. 2015, Rec. 309/2015.

En resumen:

Inventario herencia = Bienes y derechos al fallecimiento + Donaciones 

b) Colación propiamente dicha (art. 1035 CC): el heredero que hubiera recibido bienes por donación deberá computarlos en la parte que le corresponda en la división de la herencia. Esto no supone tampoco que deba (necesariamente) devolver las donaciones recibidas, sino que se imputarán dichas donaciones como parte de la herencia que le corresponde. Es una operación de partición de la herencia.

Es decir:

Si la parte de la herencia que corresponde a un heredero legitimario (A) es del 50%, habrá que realizar dos cálculos:

1) Determinar el valor total de la herencia que le corresponde:

Valor herencia heredero A = 50% X Inventario herencia

2) Descontar del valor herencia heredero A, los bienes recibidos vía donación para determinar el resto de bienes de la herencia existentes al fallecimiento que, en su caso, le puedan corresponder:

Bienes adjudicados en herencia heredero A = Valor herencia heredero A – Donaciones recibidas

Por tanto, el heredero A no recibirá el 50% de los bienes de la herencia existentes al fallecimiento, sino un porcentaje inferior por entenderse que ya había recibido una parte por donación anteriormente.

c) Reducción de donaciones por inoficiosas: En el supuesto de que el heredero hubiera recibido por donación más de lo que legalmente el testador pudiera donar (es decir, hubiera realizado una donación perjudicando las legítimas), el donatario tendría obligación de reintegrar a la herencia lo recibido en exceso. En este caso, tampoco la donación es inválida ni debe devolverla completamente, sino sólo la parte que exceda el máximo que podía recibir por donación. Es una operación de rescisión.

En el ejemplo anterior:

Si Valor herencia heredero A < Donación, el heredero A deberá reintegrar la diferencia y, por supuesto, no percibirá ninguno de los bienes de la herencia existentes al fallecimiento.

No obstante, la correcta interpretación y resolución de los conflictos hereditarios cuando existen donaciones es bastante compleja, debido a la variada casuística, la poca claridad normativa y jurisprudencia contradictoria. Por tanto, resulta esencial con un adecuado asesoramiento para el ejercicio de los derechos correspondientes de la mejor manera posible. En SÁEZ ABOGADOS estamos especializados en Derecho sucesorio y hereditario; incluyendo la planificación testamentaria y ejecución de operaciones sucesorias, bien sea extrajudicial o judicialmente.

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